
Época de colegio. Todos conversaban sobre la vigilia a la que muchos llamaban ''Noche de encuentro con los espíritus’’. Se escuchaba rumores de años anteriores acerca del miedo que se sentía por la noche, pues se sabía que en la institución, se encontraban sepultados los cadáveres de las monjas que iban muriendo. Decían que el espíritu de la fundadora rondaba cada momento por los pasillos y aulas.
La tarde comenzó a caer. El cielo se opacaba hasta oscurecer, y por lo que más tarde se torno morado .Los ruidos comenzaban, las sombras se veían, una extraña brisa nos acompañaba mientras daba inicio la vigila. Mas tarde, todos reunidos en el patio central del colegio, esperábamos la hora de cenar, entonces decidimos entrar a los largos pasillos de las aulas, que estaban totalmente sin luz y a los que se nos había prohibido la entrada.
Así, emprendimos el camino. Pasando desapercibidos de las profesoras, pasando detrás de ellas mientras servían el refrigerio, logramos entrar. Desde el momento en que cerramos la puerta, los escalofríos se hicieron presentes en nosotros, y el palpitar de nuestro corazón se aceleraba cada segundo. Tomados de las manos comenzamos a caminar y hablar en voz baja, sin ver nada esperábamos encontrar un interruptor o la salida lo mas pronto que pudiéramos. Cuando ya estábamos decididos a irnos porque el miedo nos había vencido, curiosamente me detuve a ver una luz color roja muy extraña. Todo estaba bien hasta el momento en que se movió y empezó a caminar en dirección nuestra. Fue el mayor susto de mi vida. Me quede sin habla y solo señale a mis compañeros que se percataran de la luz, paralizados, la luz flotaba y avanzaba lento mientras alguien reaccionaba y decía que hacer.
En aquel pasillo, quedo marcado ese momento de susto. Inexplicablemente no supimos de donde apareció esa luz. No recuerdo ni como salimos ni como logramos estabilizarnos sin que nadie se diera cuenta.
Más tarde, no dejábamos de pensar en lo que sucedió, veíamos la estatua de la fundadora y los cuartos de las monjas y nos temblaban las piernas, creíamos que la presencia de sus espíritus dormían junto a nosotros y que las estatuas y cuadros observaban cada movimiento que hacíamos.
Finalmente el sueño nos venció, Quizá solo nosotros recordemos cuanto nos costo dormir aquella noche, sabiendo que estábamos entre personas de carne y hueso pero compartiendo territorio con la presencia de seres que igual que nosotros participaron y dejaron huella el aquella vigilia. Año con año, todos esperan ansiosos la pijamada para tener un anécdota mas que contar y estar a la espera de lo que los espíritus nos tienen preparado el próximo año.
La tarde comenzó a caer. El cielo se opacaba hasta oscurecer, y por lo que más tarde se torno morado .Los ruidos comenzaban, las sombras se veían, una extraña brisa nos acompañaba mientras daba inicio la vigila. Mas tarde, todos reunidos en el patio central del colegio, esperábamos la hora de cenar, entonces decidimos entrar a los largos pasillos de las aulas, que estaban totalmente sin luz y a los que se nos había prohibido la entrada.
Así, emprendimos el camino. Pasando desapercibidos de las profesoras, pasando detrás de ellas mientras servían el refrigerio, logramos entrar. Desde el momento en que cerramos la puerta, los escalofríos se hicieron presentes en nosotros, y el palpitar de nuestro corazón se aceleraba cada segundo. Tomados de las manos comenzamos a caminar y hablar en voz baja, sin ver nada esperábamos encontrar un interruptor o la salida lo mas pronto que pudiéramos. Cuando ya estábamos decididos a irnos porque el miedo nos había vencido, curiosamente me detuve a ver una luz color roja muy extraña. Todo estaba bien hasta el momento en que se movió y empezó a caminar en dirección nuestra. Fue el mayor susto de mi vida. Me quede sin habla y solo señale a mis compañeros que se percataran de la luz, paralizados, la luz flotaba y avanzaba lento mientras alguien reaccionaba y decía que hacer.
En aquel pasillo, quedo marcado ese momento de susto. Inexplicablemente no supimos de donde apareció esa luz. No recuerdo ni como salimos ni como logramos estabilizarnos sin que nadie se diera cuenta.
Más tarde, no dejábamos de pensar en lo que sucedió, veíamos la estatua de la fundadora y los cuartos de las monjas y nos temblaban las piernas, creíamos que la presencia de sus espíritus dormían junto a nosotros y que las estatuas y cuadros observaban cada movimiento que hacíamos.
Finalmente el sueño nos venció, Quizá solo nosotros recordemos cuanto nos costo dormir aquella noche, sabiendo que estábamos entre personas de carne y hueso pero compartiendo territorio con la presencia de seres que igual que nosotros participaron y dejaron huella el aquella vigilia. Año con año, todos esperan ansiosos la pijamada para tener un anécdota mas que contar y estar a la espera de lo que los espíritus nos tienen preparado el próximo año.
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