
La libertad presa, llena de inciertos y desigualdades en medio de cientos de reos, con sus uniformes verdes sin estilo. Sucios y desinteresados, se encuentran haciendo sus labores para pasar día con día en ese encierro que pagan por haber cometido algún crimen, ellos se levantan muy temprano a asear los servicios que son peores que los públicos, mohosos, asquerosos y un concentrado a orina insoportable.
Esparcidos unos lavan y cuelgan en los tendederos públicos sus prendas, otros reciben su ración diaria de comida, otros reciben visitas y otros acostumbrados a vivir en esa sardina maloliente, en donde el olfato no puede diferenciar la mezcla de olores desagradables entre sudores , eses, orinas, baños, personas antihigiénicas que pasan días sin bañarse, pies sucios entre otras cosas .
El privilegio de ver el amanecer , las flores , la lluvia , decir buenos días a alguien que los quiere y respirar aire puro se ha perdido. Condenados a vivir entre rejas, pasan día con día situaciones y convivencias con personas de la peor calaña, entre ellos hay uno que se destaca por ser el más raro y ‘’fino’’ que sin nadie saber porque estaba ahí dentro, disponía de mejores condiciones…
Aquel tipo de Chaqueta negra, ese era su distintivo, era el más distinguido entre todos, pues veían que en su mesa de noche habían tres cigarros franceses, de los cuales ninguno de los otros podía optar. Lo apodaban el ‘’Lobo’’ no solo por que un par de lentes graduados resguardaban sus ojos hundidos amarillos, tristes y cansados, si no porque era feroz, tenía mandato y autoridad entre todos, aunque nadie lo conocía se había auto propuesto como el típico ‘’jefe’’. Su bello cubría sus brazos, pecho y piernas y aquella larga barba, sus cejas espesas dibujaban en su rostro una cara de pocos amigos, indignación y rabia por estar en ese ambiente de criminales donde según el nunca debió de estar ahí.
Así daba ordenes, recibía el mejor trato y lo que él quería. No sabe contar una experiencia desagradable, pues el dinero para el lo cura todo, manteniendo gorditos a los guardias y a sus pies a todos los que desea, se excluye y ya viejo con cigarros en mano nadie sabe quien es, ni de donde vino , ni cuál es su propósito de ser así.
En cambio los que llevan presos por canastadas, desde la entrada se respira un ambiente de inseguridad, tensión, temor y locura, los guardias haciendo su trabajo, soberbios, aburridos con carácter fuerte vigilan todos los movimientos de los reos, y con la macana en mano todo el día para estar alerta a cualquier pelea o defensa que son muy comunes. En donde nadie esta gusto porque país como los nuestros está tan llenos de criminales diariamente que las cárceles están rebalsando y en un celda no solo hay dos personas que se supone es lo indicado sino meten a quince o más, porque las estructuras no dan para más.
Un lugar en donde las amenazas de morir es alta, si no mueres porque te matan, mueres en el intento de escapar electrocutado por el alambre de seguridad, o si cruzas el área del ‘’hombre muerto ‘’ también. Hacer negocios dentro de la cárcel es fácil, el tráfico de droga y armas es común, hay que tener valentía par administrar un negocio de esos porque si te cachan, pierdes más de lo crees ganar con ese negocio.
Así es la vida en la cárcel, estar preso es estar atrapado no sin hacer nada cumpliendo las leyes que están dentro de ahí y haciendo oficios que afuera no estuvieran haciendo.
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