sábado, 26 de junio de 2010

LOCA TRAGEDIA QUINCEAÑERA

Como nunca imaginé que sucedería…No pudo haberle pasado a cualquiera. Solo a mí. Esta historia es un divertido recuerdo que no olvido porque solo sucede una vez en la vida.
Esta locura comienza así: estaba a cuatro meses de cumplir 15 años y mi familia y yo preparábamos el evento. Pero un fin de semana asistí a un a fiesta donde me robaron el celular, la cámara, que solo tenía una semana de haberla comprado, y dinero.
Mi castigo fue cancelar la celebración .Pero faltaban dos meses cuando me perdonaron y reanudamos los preparativos cuando ya no había tiempo para reservar la música, la iglesia y el local.


Todo sucedió muy rápido. Esto fue lo divertido: el propio día de mi fiesta nos levantamos muy temprano y fuimos a decorar el local, nos tomó toda la mañana. Al mediodía fui a arreglarme al salón, pero había dos quinceañeras más antes que mí y nunca me atendían. El tiempo transcurría.No estaba lista. Utilicé el vestido de mi hermana y no me quedaba a la medida, la misa era a las tres de la tarde porque era la única disponible en todo San Salvador ese día y la recepción sería hasta las seis.

Después nos fuimos a la iglesia. Era la primera vez que mi hermana manejaba en la ciudad y solo íbamos ella y yo deteniendo el tráfico porque llamábamos la atención por la enorme chonga que llevaba el arriba el carro .Cuando llegamos, la calle estaba cerrada y tuve que caminar en tacones medio kilometro en calle empedrada, arrastrando el vestido.

Llegué por fin y dio inicio la misa, terminó y nos dirigíamos a la recepción. Cuando llegué todo parecía estar bien y en orden hasta que sonó la primera canción que bailaría y se arruinó la discomóvil. Una hora y media sin música y sin hacer alguna actividad, no podíamos dar inicio a la cena porque la comida aún no estaba lista. Todo era un desastre.

Entonces, pensé la razón de por qué lo que uno hace a veces no es como lo esperamos. Por eso decidí hacer de ese momento triste y de decepción, un momento divertido e inolvidable porque todos se burlaban de mis expresiones y de mi ‘‘mala suerte’’.

Así, me pude dar cuenta de que ese momento sería irrepetible y que debía disfrutarlo a costa de lo que salió mal. Por esa razón lo recuerdo y ahora me río mucho cuando veo las fotografías. Por otra parte, considero que si todo hubiese salido bien solo sería un bonito momento de mi vida , pero no sería uno de los más divertidos. Ahora estoy a la espera de ver qué es lo que sucederá cuando me case.

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